Cristo aseguró que la Iglesia llegaría hasta el final de los tiempos, si hay que tomar medidas extraordinarias que las tome Él, yo no me meto en asuntos tan dudosos. El Verbo Eterno podría enviar sendos ángeles exterminadores sobre la Curia romana, el camino sinodal aleman, la Compañía de Jesús, etc. Si no lo hace será que la situación no es tan terriblemente excepcional, que la porquería que tenemos ahora en esos y otros sitios no es suficiente para torcer el rumbo de la Iglesia. Cada uno de nosotros tiene que mirar bien a quien hace caso, cuidar de conocer la doctrina que nos viene de los Apóstoles; pero montarnos nuestra pequeña versión de la Iglesia, eso no.
Una de las características de una Iglesia es tener el Orden, obispos que puedan ordenara a otros obispos, presbíteros y diáconos, poder celebrar válidamente el sacrificio redentor de Cristo; por eso los cismáticos orientales tienen auténticas iglesias, aunque no sean la fundada por Criso, mientras que los diversos grupos protestantes no forman algo que pueda llamarse iglesia con toda propiedad. Cuando un grupo pretende tener sus propios obispos al margen de la disciplina de la Iglesia ¿no está pretendiendo montar su propia iglesia al estilo de los ortodoxos orientales? Se puede perorar cuanto se quiera sobre fidelidad a la tradición, la salvación de las almas y todo lo demás, pero las acciones tienden a lo que tienden.
En la declaración «Dominus Iesus» se repite bastantes veces la idea de la Iglesia católica como la única fundada por Cristo, la única con la plenitud de cuanto Cristo quiso hacer y dejar en depósito para nuestra salvación; lo que a ese respecto tengan las iglesias separadas se debe a sus vínculos con la Iglesia católica: «la subsistencia en la Iglesia católica de la única Iglesia de Cristo», «Los fieles están obligados a profesar que existe una continuidad histórica –radicada en la sucesión apostólica- entre la Iglesia fundada por Cristo y la Iglesia católica», «Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste [subsistit in] en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él», «Existe, por lo tanto, una única Iglesia de Cristo, que subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el Sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él. Las Iglesias que no están en perfecta comunión con la Iglesia católica pero se mantienen unidas a ella por medio de vínculos estrechísimos como la sucesión apostólica y la Eucaristía válidamente consagrada, son verdaderas iglesias particulares. Por eso, también en estas Iglesias está presente y operante la Iglesia de Cristo, si bien falte la plena comunión con la Iglesia católica al rehusar la doctrina católica del Primado, que por voluntad de Dios posee y ejercita objetivamente sobre toda la Iglesia el Obispo de Roma.»
Con todas las proclamaciones sobre estado de necesidad, la apelación a la «salus animarum», la negación de que la actual organización de la Iglesia sea medio para llevar la salvación a los fieles, etc. ¿deberíamos retocar la «Dominus Iesus» sustituyendo las referencias a la Iglesia católica por referencias a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X? Lo que se está diciendo, en la práctica y por mucho que se disimule, es que esa fraternidad es la verdadera Iglesia de Cristo, o por lo menos más Iglesia de Cristo que lo que hasta ahora llamabamos Iglesia Católica Apostólica Romana.
Los cismas pueden empezar por un quítame allá esas pajas e ir a más con la mayor facilidad. Los cismas, las guerras y muchas de las cosas que intentamos en nuestra vida empiezan de una manera y acaban de otra que no tiene nada que ver con lo que se pretendía inicialmente. Las dos guerras mundiales acabaron de un modo que no tenía nada que ver con los planteamiento iniciales. Enrique VIII de Inglaterra solamente quería casarse con su amante y robar los bienes de la Iglesia, pero después vino la protestantización del anglicanismo y tras ella la absoluta degeneración a la que ha llegado. Muchos afirman que Lutero no quería tanta ruptura doctrinal y disciplinar, pero puso en marcha una rebelión y ahora existen miles de denominaciones protestantes (ni se atreven a contabilizarse como iglesias) con las más variadas y hasta pintorescas doctrinas o, prácticamente, sin doctrina digna de mención.
En vez de tanta ordenación episcopal por las bravas sugiero examinar los signos de los tiempos. Cuando Pablo VI introdujo la jubilación de los obispos a los 75 años creó una situación inédita en la Iglesia: centenares de hombres con la plenitud del Orden que pueden hacer lo que les dé la gana pues su carrera eclesiástica se ha acabado y nada les pueden hacer. Entre tanto obispo emérito hay un apreciable número de ideas tradicionales que comulgan en todo o casi todo con la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y otro número, hasta puede que mayor, que están deseando que alguien se acuerde de ellos, poder ponerse la mitra y ser el centro de una celebración solemne. Si la Fraternidad quiere ordenar sacerdotes solamente tiene que mantener una mínima apariencia católica y explotar la cantera de los obispos eméritos. Ni estado de necesidad, ni almas que se pierden, ni nada; buscar obispos donde los hay.
domingo, 8 de febrero de 2026
Nosotros somos la verdadera Iglesia
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