Los de la Fraternidad de San Pío X tienen defensores acérrimos y quienes los atacan por cismáticos. Algunas defensas son marcadamente canónicas, pienso que casi de leguleyos canónicos; combinan una serie de preceptos y con eso ya resulta que únicamente hubo una pequeña desobediencia, no peor que la del sacerdote que celebra misa sin casulla, y pelillos a la mar. A continuación llega otro invocando el estado de necesidad y ya ni desobediencia ni nada; está muy bien el ordenar obispos sin consentimiento pontificio y todavía mejor si se hace contra su prohibición.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
A vueltas con el cisma lefebriano
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