La gran mayoría de los obispos (presuntamente católicos) alemanes aprobaron un documento autorizando que comulguen los cónyuges protestantes de católicos, en ciertos casos ¡faltaría más! Parece ser que la Congregación para la Doctrina de la Fe, con aprobación del Papa, ha rechazado ese documento infecto.
miércoles, 18 de abril de 2018
sábado, 17 de marzo de 2018
El falseamiento de la carta del Papa Emérito es todavía peor
Algún colaborador del Papa Francisco, parece que Monseñor Viganò, –ni los más acérrimos enemigos del Papa le echan la culpa a él- desfiguró una carta del Emérito Benedicto XVI ocultando párrafos decisivos para el sentido de la carta. La carta falseada mediante esas ocultaciones hasta resultaba favorable para los papólatras francisquistas.
Primero se descubrió que existía otro párrafo en el que el Emérito afirma que ni va a leer los libritos sobre la teología del Papa Francisco ni va a escribir ningún comentario. Pero el tramposo siguió ocultando otro párrafo todavía más desfavorable para el francisquismo –dejemos en paz al Papa Francisco y hablemos de los de su partido-, el párrafo en que el Emérito reprocha que se haya echado mano de un hereje para preparar esos pequeños volúmenes, de un individuo que atacó el magisterio de anteriores papas y hasta creó alguna organización para hacerlo.
Mi sorpresa aumenta, dentro de lo que cabe en este pontificado, a la vista de tanta falsedad cuando miro la despedida de la carta. Después de descubrirse el párrafo del «ni los he leído ni los voy a leer» se publicó que la despedida era «Sono certo che avrà comprensione e la saluto cordialmente», pero tras el descubrimiento del párrafo de rechazo al hereje resulta que la despedida es «Sono certo che avrà comprensione per il mio diniego e La saluto cordialmente». Es decir, la despedida es más dura, con denegación explícita, incluida, del prólogo que se le había pedido.
En fin, que entre los colaboradores del Papa Francisco hay gente sin vergüenza, decencia, respeto por la verdad ni cosa que se parezca. Mantenerlos no es un acierto por mucho que no queramos ser rígidos, ni fariseos, ni dedicarnos al descarte, ni tener cara de pepinillo en vinagre, ni ser como monjas murmuradoras terroristas, ni corruptos, ni…
Primero se descubrió que existía otro párrafo en el que el Emérito afirma que ni va a leer los libritos sobre la teología del Papa Francisco ni va a escribir ningún comentario. Pero el tramposo siguió ocultando otro párrafo todavía más desfavorable para el francisquismo –dejemos en paz al Papa Francisco y hablemos de los de su partido-, el párrafo en que el Emérito reprocha que se haya echado mano de un hereje para preparar esos pequeños volúmenes, de un individuo que atacó el magisterio de anteriores papas y hasta creó alguna organización para hacerlo.
Mi sorpresa aumenta, dentro de lo que cabe en este pontificado, a la vista de tanta falsedad cuando miro la despedida de la carta. Después de descubrirse el párrafo del «ni los he leído ni los voy a leer» se publicó que la despedida era «Sono certo che avrà comprensione e la saluto cordialmente», pero tras el descubrimiento del párrafo de rechazo al hereje resulta que la despedida es «Sono certo che avrà comprensione per il mio diniego e La saluto cordialmente». Es decir, la despedida es más dura, con denegación explícita, incluida, del prólogo que se le había pedido.
En fin, que entre los colaboradores del Papa Francisco hay gente sin vergüenza, decencia, respeto por la verdad ni cosa que se parezca. Mantenerlos no es un acierto por mucho que no queramos ser rígidos, ni fariseos, ni dedicarnos al descarte, ni tener cara de pepinillo en vinagre, ni ser como monjas murmuradoras terroristas, ni corruptos, ni…
jueves, 15 de marzo de 2018
Continuidad interior de pontificados
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| Monseñor Dario E. Viganò, al que muchos atribuyen la responsabilidad de este desaguisado. Autor de la fotografía: "Associazione Amici di Piero Chiara". |
En la carta el Emérito califica esos libros de pequeños volúmenes «piccoli volumi» dos veces, una forma de decir que no es demasiado grande la obra intelectual de Francisco, lo que parece rebajar de antemano la posterior afirmación de que el Papa Francisco tiene una profunda formación filosófica y teológica. Vamos, que Francisco sepa mucho podrá ser verdad o no, pero que su producción solamente da para «piccoli volumi» es indudable.
Según el Emérito estos pequeños volúmenes ayudan a ver la continuidad interior entre los pontificados, pese a las diferencias de estilo y temperamento (esa continuidad debe estar profundamente escondida en el interior de esos libros y por eso la han visto pocos); aunque la afirmación benedictina puede ser algo irónico pues, a continuación, afirma que no ha leído esos libros, ni los va a leer, ni piensa escribir sobre ellos ¿cómo sabe que en ellos se halla la clave de esa hipotética continuidad interior?
Honradez, señores colaboradores de Francisco, honradez y no intentar colarnos mutilaciones y falsedades. Si el Octavo Mandamiento no les basta piensen que ahora todo se descubre a la velocidad de internet.
viernes, 9 de marzo de 2018
Coge lo que quieras
Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras. Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera. Si 15,16-17
Pues eso, coge lo que quieras, sigue a los buenos o malos pastores según quieras, céntrate en Dios o en el Mundo y su Príncipe. ¿Prefieres hacer como que crees que se puede vivir en adulterio y comulgar? ¿Que las mujeres pueden ser obispas? ¿Que las uniones homosexuales son tan buenas como un matrimonio canónico? ¿Estas a favor del «derecho a elegir»? Lo que prefieras; si quieres muerte la tendrás.
miércoles, 7 de febrero de 2018
En medio de todo hubo suerte
Estos día salió la noticia de una niña de once años que dio a luz en Murcia. No sé qué familia es esa si al final resulta ser verdad que la preñó su hermano, entonces de trece años, ni qué padres son esos, ni nada de nada. Pero en medio de tanto desastre hubo suerte en una cosa: los padres no se enteraron de que la niña estaba embarazada hasta que se produjo el parto.
Imaginémonos que los padres de una niña de once años se enteran de que está embarazada y, lógicamente, la llevan a un médico para atender a lo que es un caso que merece muy cuidadosa atención sanitaria. O son unos héroes y, además, habilísimos para esquivar los peligros o la cosa acaba en aborto. Inmediatamente caería sobre ellos una nube de ginecólogos, asistentes sociales, organismos autonómicos, organizaciones feministas, periodistas y ¡Dios no lo quisiese! algún clérigo instando al aborto, exigiendo el aborto, amenazando si no hay aborto, quizás quitándoles la custodia para, en interés de la menor ¡faltaría más!, hacerla abortar.
En fin, nos hallamos en un curioso caso en que la ignorancia, el despiste, no ver lo evidente, o quizás el no querer verlo, evita un asesinato.
Imaginémonos que los padres de una niña de once años se enteran de que está embarazada y, lógicamente, la llevan a un médico para atender a lo que es un caso que merece muy cuidadosa atención sanitaria. O son unos héroes y, además, habilísimos para esquivar los peligros o la cosa acaba en aborto. Inmediatamente caería sobre ellos una nube de ginecólogos, asistentes sociales, organismos autonómicos, organizaciones feministas, periodistas y ¡Dios no lo quisiese! algún clérigo instando al aborto, exigiendo el aborto, amenazando si no hay aborto, quizás quitándoles la custodia para, en interés de la menor ¡faltaría más!, hacerla abortar.
En fin, nos hallamos en un curioso caso en que la ignorancia, el despiste, no ver lo evidente, o quizás el no querer verlo, evita un asesinato.
sábado, 20 de enero de 2018
Descenso de popularidad del Papa
Cuando te dedicas a acariciar el lomo a los enemigos y despreciar a los de casa… pues que te acabas quedando solo. Los enemigos de Dios y de su Iglesia no acudirán a tus misas por muchos gestos, presuntamente, simpáticos que hagas y los católicos dirán que para doctrinas confusas y desprecios no vale la pena ir a ver al Vicario de Cristo.
¿Se puede evitar la corrupción y no el adulterio?
lunes, 8 de enero de 2018
Ahora la luz viene de Kazajistán
Antes nos llegaba de algo más cerca, pero ahora son las periferias más periféricas las que son luz y esperanza de la Iglesia.
Tres obispos de ese remoto país han hecho una profesión pública, y muy acertada, de verdades inmutables sobre el matrimonio. Y uno de ellos, Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astaná, en reciente entrevista ha dicho cosas de lo más sensatas y católicas, a la vez que nos permite atisbar lo que se consigue del pueblo fiel si los obispos son, de verdad, obispos católicos y no meros funcionarios pontificios en espera de ascender a otra diócesis de más prestigio y al cardenalato. Reconozcamos que, tal como están las cosas en el Vaticano, Schneider tiene difícil ascender y me parece que ni lo piensa intentar.
Tres obispos de ese remoto país han hecho una profesión pública, y muy acertada, de verdades inmutables sobre el matrimonio. Y uno de ellos, Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astaná, en reciente entrevista ha dicho cosas de lo más sensatas y católicas, a la vez que nos permite atisbar lo que se consigue del pueblo fiel si los obispos son, de verdad, obispos católicos y no meros funcionarios pontificios en espera de ascender a otra diócesis de más prestigio y al cardenalato. Reconozcamos que, tal como están las cosas en el Vaticano, Schneider tiene difícil ascender y me parece que ni lo piensa intentar.
sábado, 23 de diciembre de 2017
El dichoso nacimiento del Vaticano
Feo a rabiar, aunque eso no es pecado.
Un nacimiento católico es una representación para llamar a adoración del Verbo encarnado, una manifestación de fe en que el hijo de María, según la carne, es Dios. Reconocemos, profesamos, manifestamos públicamente con un nacimiento que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo hombre para salvarnos, de una forma tan real e histórica que por eso aparecen una madre y un padre putativo que lo reciben en el seno familiar, otras personas que se alegran con su nacimiento y van a visitarlo y llevarle regalos, como pastores y magos, y otros personajes más o menos relacionados con el acontecimiento; hasta el siniestro Herodes puede aparecer en su castillo tramando maldades contra el Niño.
Un nacimiento católico es una representación para llamar a adoración del Verbo encarnado, una manifestación de fe en que el hijo de María, según la carne, es Dios. Reconocemos, profesamos, manifestamos públicamente con un nacimiento que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo hombre para salvarnos, de una forma tan real e histórica que por eso aparecen una madre y un padre putativo que lo reciben en el seno familiar, otras personas que se alegran con su nacimiento y van a visitarlo y llevarle regalos, como pastores y magos, y otros personajes más o menos relacionados con el acontecimiento; hasta el siniestro Herodes puede aparecer en su castillo tramando maldades contra el Niño.
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Lo que pasa en este pontificado y no pasaba en los anteriores
Desde hace mucho tiempo (en lo que cabe del presente pontificado) pienso que Francisco es el peor papa de los últimos siglos y que ello no se debe a la simple necesidad lógica de que entre varios siempre habrá uno mejor y otro peor, incluso si todos son buenísimos.
No recuerdo que Benedicto XVI, San Juan Pablo II o alguno de los papas de los siglos XIX y XX, diese ocasión a que tantos católicos les pidiesen despejar dudas sobre sus enseñanzas, les hiciesen correcciones o advirtiesen que prefieren seguir a Dios antes que al Papa. No acertaron, ni de lejos, en todos sus nombramientos, normas litúrgicas y canónicas, gestos y palabras; pero cada vez que efectuaban un pronunciamiento doctrinal era para dejar las cosas más claras, todavía, de lo que estaban –que después de tantos siglos de teología y magisterio ya solía ser mucho-. No es el caso del actual, ocupado en desencadenar procesos ¿quizás de disolución? en vez de confirmarnos en la fe.
No recuerdo que Benedicto XVI, San Juan Pablo II o alguno de los papas de los siglos XIX y XX, diese ocasión a que tantos católicos les pidiesen despejar dudas sobre sus enseñanzas, les hiciesen correcciones o advirtiesen que prefieren seguir a Dios antes que al Papa. No acertaron, ni de lejos, en todos sus nombramientos, normas litúrgicas y canónicas, gestos y palabras; pero cada vez que efectuaban un pronunciamiento doctrinal era para dejar las cosas más claras, todavía, de lo que estaban –que después de tantos siglos de teología y magisterio ya solía ser mucho-. No es el caso del actual, ocupado en desencadenar procesos ¿quizás de disolución? en vez de confirmarnos en la fe.
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